Se adentra en la espesa oscuridad, apenas logra persibir detrás de él moverse la araña que colgaba de techo. Los pasos sonaban en el pequeño pasillo, se sentía un sonido como si estuviera pisando arenilla y al parecer estaba sucio. A cada paso veía menos donde comenzó el recorrido.
Comenzó a sentir una extraña sensación. El aire se empezó a sentir espeso e imposible de inhalarlo. En el mismo momento que había empezado a cvamionar sobre hierba húmeda.
Sintió calosfríos, la mandibula estaba a punto de desprenderse cuando levantó la cabeza y al final de sus pies había un cumulo de tierra que se levantaba sosteniendo sobre la cima un misterioso castillo que se veía en muy precarias condiciones.