Escapando a Morfeo

Imagen de un castillo

En su propia habitación

Cuando porfín se decidió a pasar por aquel umbral, la luz que bañaba todo el recinto lo enguyo también a él. El impoluto destello no le dejaba abrir los ojos, y en algún momento, que no sabía cuando, dejó de estar de pie y encontrarse con que estaba recostado sobre sus espaldas.

Al momento que sus ojos se acostumbraron a la luz, que era los rayos de sol de media mañana entrando por la ventana en una calida mañana de primavera, supo que estaba en su cama y que todo había sido un sueño, un intrigante sueño. Le causaba gran interés que se escondía detras de la oscuridad de aquel pasillo. Pero también era hora de levantarse.

Vuelve a dormir y trata de seguir la historia desde el pasillo

Termina la historia al levantarse de su cama